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La 'Y' vasca, un proyecto relegado en Europa
Gabriel Ibarra


El pasado 11 de noviembre, el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, presentaba el documento titulado 'Una iniciativa europea para el crecimiento'. Se trata de una propuesta para la realización de 56 proyectos listos para su inmediata ejecución. El informe reconoce las dificultades que la economía europea ha atravesado los dos últimos años y, recogiendo la iniciativa lanzada por el Consejo Europeo el pasado octubre, propone una serie de inversiones en infraestructuras para su reactivación. Ello requiere la participación del sector privado y se realizará en colaboración con el Banco Europeo de Inversiones. Por ello, se recoge en el documento que una de las condiciones para los proyectos elegibles es que han de ser "claramente rentables económicamente" y que después de las ayudas concedidas deberán contar "con visos aceptables de viabilidad financiera". De esta lista se ha caído el proyecto de tren de alta velocidad conocido como 'Y' vasca, lo cual lo lleva en la práctica a una situación muy problemática, sin perspectivas serias de financiación ni horizonte creíble de ejecución.

En el esquema del documento presentado por Prodi desempeña un papel fundamental la participación de la iniciativa privada, de la que se espera que asuma un 40% del total de las inversiones. De los 56 proyectos, 29 se refieren a infraestructuras europeas en proyectos de transporte, en cuya identificación y priorización con criterios de viabilidad económica ha desempeñado un papel clave el Banco Europeo de Inversiones. La razón es que la Unión Europea debe hacer frente -en el marco de una desaceleración económica- a serias limitaciones presupuestarias, y el concurso de la financiación privada se hace imprescindible, lo cual sólo se garantizará para proyectos rentables. En este escrutinio, la 'Y' vasca se ha descolgado de la lista de estos proyectos que arrancarán en breve y cuya inversión total Prodi estima en 38.000 millones de euros hasta el año 2010. A partir de esta fecha la financiación para la 'Y' se hace aún más problemática, porque los fondos europeos es esperable se dirijan hacia el Este.

La no inclusión de la 'Y' en la lista es el resultado de las muchas dudas que con relación a su rentabilidad y utilidad este proyecto ha suscitado en Europa. Así, tal y como ha señalado recientemente el presidente del grupo de alto nivel sobre las redes transeuropeas y ex comisario Van Miert, Francia nunca ha mostrado el menor interés por la conexión Vitoria-Dax (prolongación de la 'Y' hacia Francia), ya que se trata de una línea de alta velocidad especializada tan sólo en viajeros, cuando el problema es el incremento vertiginoso del tráfico de mercancías a ambos lados de los Pirineos. Abordar este problema requiere un ferrocarril convencional que, junto con el transporte marítimo, permita descongestionar los pasos transfronterizos.

Las razones para relegar la 'Y' hay que buscarlas, por tanto, en la poca rentabilidad que presenta este proyecto. En la misma línea, en el informe pericial elaborado recientemente a petición de la Audiencia Nacional por Roberto Bermejo, catedrático de la UPV/EHU, se recogía que "es difícil encontrar en la Unión Europea un proyecto menos rentable, en términos económicos y sociales, que la línea Madrid-Dax, y dentro de ella, un tramo que sea menos rentable que la 'Y' vasca". En estas condiciones, y puesto que en el nuevo marco de financiación apuntado por Prodi se hace necesario el concurso de la iniciativa privada, parece difícil convencer a ésta de que arriesgue su capital en un proyecto como la 'Y'. La mala coyuntura económica, los altísimos costes de construcción debidos a la accidentada orografía, y la falta de ciudades con poblaciones importantes para una red centrada en pasajeros, son los factores que explican la baja rentabilidad de un proyecto como la 'Y'. Si a esto añadimos la variable medioambiental, la 'Y', con sus enormes impactos en el País Vasco, se revela en su conjunto como una obra poco rentable social, económica y ambientalmente.

El País Vasco necesita un sistema ferroviario moderno, capaz de transportar mercancías y que conecte el puerto de Bilbao con la meseta y Europa a través de Francia. De esa manera, se podrá hacer frente al continuo incremento del transporte por carretera y se aliviarán las carreteras y autopistas, logrando así un equilibrio modal. En cambio, la 'Y' no es capaz de afrontar los retos que de cara al siglo XXI presenta nuestro país en materia de transporte. Sus carencias son demasiadas. En breve, habrá que adoptar una decisión definitiva en torno a la 'Y', pero todo apunta a que, visto el desinterés de Europa, habrá que abandonarla. Parece, pues, llegada la hora de buscar acuerdos en torno a una nueva red ferroviaria basada en otros planteamientos que, al contrario que la 'Y', incluyan y aúnen rentabilidad ambiental, social y económica.

Gabriel Ibarra es profesor de la UPV/EHU y colaborador de Bakeaz.

© Gabriel Ibarra, 2003; © Bakeaz, 2003.
Publicado en El Correo, 20 de noviembre de 2003.