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La margen izquierda vivirá otra revolución económica
Joaquín Arriola


La apertura de la línea 2 del metro tiene mayor trascendencia que la inauguración del propio servicio de metro. La línea 1, al correr paralela a la Ría por la margen derecha, mejoraba sensiblemente las comunicaciones de la zona de Berango-Plencia con Bilbao, reforzando su papel de área residencial de la ciudad. Pero, más allá de eso, no supuso un cambio sustancial en la percepción del espacio de los habitantes del Gran Bilbao.

Con la línea 2, en cambio, se modifica radicalmente la articulación del espacio urbano en la zona. La consecuencia más importante es, a mi juicio, que la línea 2 del metro va a representar una ruptura definitiva con la separación entre márgenes de la Ría. Baracaldo ya no va a ser la cabecera de la margen izquierda, sino que por la contracción del tiempo de desplazamiento, tanto simbólica como espacialmente, se incorporará al flujo de movimientos que tienen su punto neurálgico en la villa de Bilbao. Al fin y al cabo, el metro, que alcanza marginalmente, por ejemplo, el espacio de Leioa, llega al pleno corazón de Baracaldo. Esto significa que la búsqueda de una nueva identidad social mediante la migración hacia la margen derecha perderá parte de su sentido, pues el metro incorpora a todos sus usuarios a una nueva identidad 'granbilbaína'.

Desde un punto de vista estrictamente económico, podemos prever varias consecuencias casi inmediatas: la competencia comercial se acentúa, por el nuevo acceso de los habitantes de Baracaldo a las zonas comerciales de Bilbao (Gran Vía y Casco Viejo, preferentemente). Una competencia que, si se quiere evitar que sea desigual, tendrá que convencer a los habitantes del 'botxo' para que "busquen y comparen" en la margen izquierda. Desde Baracaldo ya no se va a "ir a Bilbao", sino a una zona específica de ésta. En la medida en que el flujo se incremente también en sentido inverso, se verán reforzados los patrones de especialización de algunas áreas urbanas. Así, algunas zonas orientadas a la hostelería, la restauración y el ocio pueden contar con un aumento en su clientela, que las consolidará como zonas de encuentro y alterne…, a costa de aquellos lugares de los cuales deserte la población ociosa.

Por otra parte, la presión sobre la vivienda en Bilbao se aligera, al reforzarse la integración habitacional de todo el espacio de la Ría, lo cual contribuirá a moderar las alzas y a homogeneizar más los precios entre distintas zonas.

Al unificarse el espacio urbano alcanzado por el metro, también se modifican las corrientes y los flujos vinculados a la transición entre trabajo y domicilio. Así, la considerable reducción en el tiempo de desplazamiento permite, por ejemplo, el almuerzo en el propio hogar de los trabajadores de servicios con jornada partida, cuyo lugar de trabajo se encuentre en "el otro lado" de la Ría, y que hasta ahora tenían que optar entre el bocadillo o el menú del día.

En el mismo sentido, polémicas recientes como el traslado de la Feria de Muestras dejan de tener sentido práctico: para cualquier visitante ocasional a un lugar, los puntos conectados por metro son parte de la misma ciudad, independientemente de la división administrativa.

Por último, sería deseable que el acercamiento espacial y cultural que propicia el metro entre las dos márgenes contribuya a realizar el conveniente reajuste jurisdiccional, de modo que el Gran Bilbao tenga entidad municipal real: ello redundaría en un notable ahorro de recursos públicos que podría traducirse en mayores y mejores servicios en beneficio de todos los habitantes de la zona.

Joaquín Arriola es profesor de Economía de la UPV/EHU e investigador de Bakeaz.

© Joaquín Arriola, 2002; © Bakeaz, 2002.
Publicado en El Correo (suplemento especial apertura línea 2 metro), 13 de abril de 2002.