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A favor y en contra Ayudas
a compañías europeas
El tráfico aéreo, con un crecimiento anual del 5% a escala comunitaria, se ve ahora afectado por la caída de pasajeros y por una desorbitada subida de los seguros, si bien la Unión Europea no está de acuerdo con ella y pretende moderarla. Por otra parte, las compañías se benefician de la bajada de los precios de los combustibles, aunque las españolas se encuentran entre las menos afectadas porque no están especializadas en vuelos a las zonas más conflictivas: Norteamérica y Asia. Las grandes compañías están dejando de subcontratar aviones a las pequeñas, por lo que éstas sufren un doble impacto. Pero el sector que más se está viendo afectado es el de la construcción aeronáutica, ya que las compañías aéreas empiezan a posponer la compra de aviones, y no tiene sentido dejar morir este importante sector en el momento en que se estaba consolidando. Por otro lado, la aviación es el medio de transporte menos eficiente en el uso de la energía, lo cual en parte es consecuencia de que el queroseno está libre del impuesto sobre carburantes. Además, el crecimiento acelerado del tráfico genera colapsos circulatorios. La estrategia de transporte de la Unión Europea pretende moderar el crecimiento del transporte aéreo, trasvasar pasajeros y mercancías hacia el ferrocarril y mejorar su eficiencia energética. Por todo ello, y dado que la situación no es clara, conviene posponer cualquier decisión de ayuda. Si finalmente son necesarias dichas ayudas, no deberán ser generales ni permanentes. Habrá que ver qué compañías, qué sectores, son los más afectados, su importancia estratégica, etc. Y no tienen que ser contradictorias con la reconversión ecológica del transporte que intenta promover la Unión Europea. Roberto Bermejo es profesor de la UPV/EHU y miembro de Bakeaz (rbermejo@bakeaz.org). ©
Roberto Bermejo, 2001; © Bakeaz, 2001. |