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Bahía Bizkaia, el precio de la energía
Gabriel Ibarra


Recientemente el Gobierno central ha dado luz verde al proyecto denominado Bahía Bizkaia, aprobando una Declaración de Impacto Ambiental positiva. Éste ha sido el último trámite antes de la definitiva aprobación administrativa. Dicho proyecto energético consta de dos plantas: una primera conocida como Bahía Bizkaia Gas, que regasificará el gas licuado que se traerá en buques desde Trinidad y Tobago, y una segunda de ciclo combinado (Bahía Bizkaia Electricidad), que quemará en torno a un 35-40% de dicho gas para generar energía eléctrica con una potencia total instalada de 800 megavatios. El resto del gas será inyectado a la red y empleado en los distintos consumos energéticos de la Comunidad Autónoma del País Vasco, así como en ventas al exterior.

Bahía Bizkaia responde a las orientaciones del plan energético 3E-2005 aprobado por el Parlamento vasco que pretende que el País Vasco alcance una autosuficiencia eléctrica del 82% para el año 2005. Dicho plan, en consonancia con las Directrices de Ordenación del Territorio (DOT), propone incrementar el uso del gas como combustible. En ese marco se sitúan los proyectos energéticos que están en marcha en el Gran Bilbao o sus inmediaciones. Además de Bahía Bizkaia, que producirá por sí sola más del 40% de la electricidad total consumida en el País Vasco, otros proyectos, como Zabalgarbi, con 90 megavatios, también acaban de recibir el visto bueno, mientras el resto, como Bizkaia Energía en Boroa (Amorebieta), con 800, y la planta de IGCC de Petronor, igualmente con 800 megavatios, esperan su pronta aprobación. De materializarse todas estas actuaciones, para esa fecha nuestra comunidad autónoma será exportadora neta de electricidad.

Estas plantas de generación eléctrica son consideradas estratégicas por parte del Gobierno vasco, representando Bahía Bizkaia uno de los pilares sobre los que se asentará la autosuficiencia eléctrica del País Vasco, una decisión de crucial relevancia para nuestro futuro, con importantísimas implicaciones económicas, sociales, políticas y ambientales. A pesar de ello, ningún partido político ha parecido darle la importancia suficiente como para abordar esta cuestión. En el caso de Bahía Bizkaia, por increíble que pueda parecer, durante el período de alegaciones al proyecto, ningún partido hizo siquiera una sola alegación. Esto revela la existencia de una clase política francamente mediocre -con sus excepciones-, instalada en la crispación en torno a cuestiones simbólicas y que a veces da la sensación que lo hace de manera consciente a fin de ocultar su manifiesta incapacidad para abordar y transmitir a la ciudadanía sus puntos de vista sobre temas clave como éste. La ausencia de debate deja vía libre a los promotores de estas obras, que, como en el caso de Bahía Bizkaia, llegaron a anunciar en junio pasado la adjudicación del proyecto en más de 77.000 millones, sin disponer aún ni de visto bueno ambiental ni administrativo. Teniendo el Gobierno vasco el 25% de participación en el proyecto a través del Ente Vasco de la Energía, sería de esperar que diesen ejemplo, ya que con anuncios irresponsables como éste, dejan en entredicho la independencia de los órganos ambientales y administrativos para poder rechazar el proyecto.

Sin embargo, según los datos expuestos a información pública en los Estudios de Impacto Ambiental correspondientes a los proyectos energéticos, por efecto conjunto de éstos las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) aumentarán en un 20% en Vizcaya con respecto a los niveles de 1995. Este aumento va en la dirección opuesta de disminuirlas en un 27%, según establecía el plan 3E-2005. Si bien es cierto que al quemar gas las plantas de ciclo combinado son más limpias y eficientes que otros sistemas, el balance con relación a la situación previa a las nuevas instalaciones supone un aumento neto del 20%.

En el caso concreto de Bahía Bizkaia, los autores del Estudio de Impacto Ambiental parecen ignorar estudios realizados en la zona desde hace más de veinte años que muestran que el calentamiento del agua de mar en la zona del Abra está asociado a graves problemas de calidad de aire. Ahora, debido al agua empleada en la refrigeración de la central y devuelta caliente al mar, se producirá un aumento de 3 °C en la desembocadura de la ría, lo cual a buen seguro favorecerá la aparición de situaciones ambientalmente delicadas. Por otra parte, el modelo matemático empleado para predecir los niveles de contaminación futuros pertenece a la familia de los llamados gaussianos, modelos empleados aquí a finales de los setenta y descartados en su día por su nula aplicabilidad a entornos como el de Bilbao. Ahora, en el año 2000, se ha empleado de nuevo un modelo de esa familia elaborado por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y concebido para entornos totalmente distintos del nuestro. Existen hoy en día alternativas a este modelo, pero los autores dan muestras de precariedad de medios económicos y personales al optar por el modelo EPA, que cualquiera puede descargarse desde la página web de este organismo. Así, con toda razón en la etapa de consultas del proyecto Bahía Bizkaia, el Instituto Nacional de Meteorología, de acuerdo con los resultados de numerosos proyectos de investigación realizados y publicados en prestigiosas revistas científicas durante los últimos veinte años, desaconsejaba vivamente su uso, ya que "los modelos EPA dan grandes errores y resultados absurdos en su aplicación a España…". Por ello, es de esperar que las predicciones que arroja dicho modelo de los niveles de contaminación futura no guarden ninguna relación con los niveles que se produzcan realmente. Por si fuera poco, este ineficiente modelo no es capaz de predecir los niveles del contaminante que más preocupa actualmente: el ozono. Los NOx por efecto de la radiación solar se transforman parcialmente a ozono, contaminante cuyos niveles no hacen sino aumentar en el Gran Bilbao, según los resultados de un proyecto de investigación realizado en la UPV/EHU bajo mi dirección. Todo ello habla de un Estudio de Impacto Ambiental irresponsable, ignorante de los avances aceptados en la comunidad científica y poco preocupado por la efectiva salvaguarda del medio ambiente y la salud de las personas.

Las nuevas emisiones de NOx debidas a Bahía Bizkaia, su posterior conversión parcial a ozono y el calentamiento de 3 °C en la temperatura del agua de mar forman una combinación que ineludiblemente se traducirá en una disminución de la calidad de vida. No es de recibo afirmar, como lo han hecho responsables institucionales, que se introducirán medidas correctoras y minimizadoras del impacto, cuando ante estos hechos difícilmente puede hacerse nada. Se trata del precio que, sin duda, tendrá que pagar el millón de personas que viven y respiran el aire del Gran Bilbao para que nuestro país goce de autosuficiencia eléctrica.

Gabriel Ibarra es profesor de la UPV/EHU y colaborador de Bakeaz.

© Gabriel Ibarra, 2001; © Bakeaz, 2001.
Publicado en El Correo, 2 de febrero de 2001.