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LA VIRGEN DE LA NUEZ

de lo que cuenta la tradición

LA LEYENDA:

"..es esta Santa Imagen aparecida, y siempre ha sido venerada como tal, el sitio de su aparición fue la Peña de los Santos, como consta de la tradición comprobada por el testimonio de personas antiguas de el País; no se opone a esta verdad, haber sido después trasladada a otro sitio, como se dirá después; porque se ha sucedido en otras de la misma traslación dentro de los Términos, sin convencerse por esto, que no sean aparecidas" (P.Faci)

No hace mucho, leí algo de AGUSTIN UBIETO, con cuyo pensar me siento muy identificado:

"La leyenda no es sinónimo de cuento. La leyenda es una fuente de la Historia que, como cualquier otra, debe ser comprobada, contrastada, criticada, porque en cada leyenda hay siempre algo de verdad histórica".

"Esta historia legendaria narrada por el pueblo llano va más allá que la Historia de diplomáticos e historiadores, puesto que trata de calar en lo hondo de los hombres, en sus motivaciones íntimas, en sus sufrimientos y alegrías, aspectos de los que tan poco se sabe desde la corte o desde el despacho del historiador".

"En el término, y cerca de las Casas de Santa María de La Nuez, pueblo antiguo y anexo hoy al municipio de Bárcabo, se venera la antigua y milagrosa Imagen de N. S. de la Nuez. Es esta Santa Imagen de las llamadas aparecidas, y siempre ha sido venerada como tal. El sitio de su aparición fue la "Peña de los Santos", como consta de la tradición comprobada con el testimonio de personas mayores del pueblo. Las circunstancias de su aparición se ignoran." (P. Faci)

El testimonio al que se refiere el Padre Faci, y que continua de padres a hijos, ha llegado hasta el día de hoy así:

"Sería recién instaurado el cristianismo en estos lugares, un día, no sabiendo cuál, cuando un pastor apacentaba un rebaño de ovejas. Ante la soledad del ambiente contemplaba las estrellas, teniendo como fondo el espesor de los troncos y ramajes de las carrascas y quejigos. Sin duda, este pastor, con su zurrón a la espalda y sus ropas remendadas, ignoraba que aquel momento de su vida había sido señalado como pilar básico del suceso más sublime que en nuestros pueblos del Viello Sobrarbe iba a acontecer. La soledad le impulsaba, como todos los días, a sentarse, a moverse, a pasear y llamar a sus amadas ovejas, pero aquel día como si presintiera que algo grandioso iba a suceder para él y para la comarca, se sentía optimista, sencillamente feliz. Su habitual tristeza desapareció súbitamente, la alegría invadió todo su ser, y sus ojos entreabiertos por el peso de la soledad se abrieron. De repente se vio iluminado él y todo el bosque por la figura mayestática de la Virgen que apareció en una pequeña cavidad sita en la que hoy conocemos como Peña los Santos.

Como intuido por una predestinación natural y divina, dejó gozoso y feliz el rebaño y marchó presuroso a su poblado para contar a los habitantes que en esta Peña se encontraba la Virgen iluminando todo el bosque. Quince de los vecinos de aquel poblado, como absorbidos por la fuerza divina de la Madre de Dios, subieron con rapidez al lugar indicado de la aparición para contemplar en aquella Peña la Imagen luminosa de la Virgen, que por portar un ramo de nogal desde aquel momento recibirá el título de "La Nuez" (el número de quince, y no otro, surge de los Estatutos de la Cofradía Blanca de Ntra. Sra. de la Nuez -de 1556 y renovados en 1761-, que luego estudiaremos, que dentro de su Título I hace "memoria de los quince oradores que Ntra. Sra. subió el día de su Presentación"; y en cuanto a la identidad del poblado, de lo que estoy seguro es que no se trataba del actual Santa María de la Nuez, cuya erección fue de época posterior, seguramente altomedieval, pudiendo tratarse bien de Miravet, a solo decenas de metros de la Peña los Santos, o la Morería, sito en la Selva de Paúles de Sarsa, un poco mas distanciado pero relativamente cercano). Los quince se postraron y oraron. El grandioso espectáculo marcaría la iniciación del culto a la Virgen de la Nuez. Desde ese momento sublime, todos los vecinos fueron a postrarse casi a diario a los pies de la Virgen de la Nuez, y ni el ardiente sol, ni el intenso frío constituían escollos que impidiesen contener el huracán de pasión y amor hacia su Virgen, que llegaría a toda la comarca.

A la intemperie, bajo el sol y las lluvias, se rendía culto. Pero la Madre de Dios era digna de mejor morada, y así no tardarían en levantarle, allí mismo en la Peña los Santos, lo que sería su primera Ermita.

Debido a que la misma fue destruida por las nacientes invasiones musulmanas, trasladaron la Imagen a la que dicen: "La Cueva Pelegrín", y de aquí, posteriormente, también con el objeto de esconderla de la barbarie del invasor, fue guardada en un hueco en el tronco de un nogal, sito cerca de las Casas de Santa María, a quienes dio su nombre dichoso. Los cristianos que escondieran la Soberana Imagen posiblemente fallecieron o desaparecieron en el transcurso de esas sangrientas luchas, quedando así olvidado el lugar donde tan devotamente se salvaguardó la Talla de la ira del temido invasor. Allí el paso del tiempo hizo el resto; se encargó de que el nogal creciese y, tapando el agujero por donde se introdujera, quedase el tronco sin cavidad que hiciese sospechar que en sus cálidas entrañas reposaba la Santa Talla de la Imagen de la Virgen de la Nuez, dada por desaparecida por sus contemporáneos.

La Santa Imagen, de manera fortuita y ajenos a lo que iba a suceder, fue encontrada por unos vecinos mientras cortaban el tronco del nogal. Un milagro hizo que esto se hiciese justo por debajo de la base donde se asentaba la Imagen, sin deteriorar la misma. En ese mismo lugar se cimentaría la Ermita que, con muchas transformaciones, ha llegado hasta nuestros días."

Las huellas de la Virgen de la Nuez:

De la misma forma estas responden a la tradición de tipo legendario, aunque el Padre Faci no las recogiera. Así se explica el nombre de una Cueva situada en la Peña Peniacha, a escasos metros de la Peña de los Santos, la cueva del "Zapato de la Virgen", bautizada así por una huella en forma de pie que se halla en su interior, y se dice producida por la Virgen al refugiarse en ella, donde pisó camino del lugar donde fue hallada y erigida su primera casa.

Aunque por su magnitud se evidencia que son obra de la naturaleza, la fe y la tradición no ponen en duda su vinculación a la Virgen; estas huellas venían a ser una prolongación del lugar donde se apareció la talla y levantó la primera ermita, y que nadie cuestionaba, pues al llegar a ellas los romeros, viajeros, pastores, etc... se santiguaban y oraban.

Seguramente el origen cronológico de estas "huellas" corresponde al siglo XVII, momento expansivo de la religiosaidad popular y de las romerías.


MILAGROS:

"los Milagros, que ha obrado N. Sa, por medio de esta S. Imagen, son muchos, que han quedado impresos en los corazones de sus devotos; hay memoria de haber caído el vidrio de la lámpara de N. Sa. y no haberse roto. En el año 1542, Domingo Valero y Catalina Cebollero, cónyuges, naturales de el lugar deLas Bellostas, habiendo dejado ya por muerto a un hijo suyo, llamado Pedro, acudieron al amparo de N. Sa. de la Nuez, ofreciéndola para su Templo, una limosna -García Ciprés en su Anuario de la Diócesis Oscense de principios del siglo XX amplía un poco esta versión, añadiendo: ofreciéndole costear su altar para su nuevo Templo y de ir a velar a su Iglesia en el día de la inauguración-, y de ir a velar a su Iglesia, y se vio volver poco a poco, el Niño, de manera que fue tenida por verdadera Resurrección; se testificó Acto de este "favor" en 22 de octubre del mismo año por Pedro Pérez de Naya, Notario, habitante en la Villa de Adahuesca, a instancia del Licenciado Mosen Sebastián de Campo, Prior de N. Sa. de la Nuez, ante el Magnifico Juan Carruesco, Baile de Betorz, gerente del tribunal, en la puerta del mismo Santuario." (P. Faci)

Se le atribuye a la Virgen de la Nuez un perfil milagrero que repetitivamente se irá retransmitiendo de forma oral o impresa, hasta la fecha.

"Los devotos de N. Sa. prosiguieron en el culto de su Patrona soberana, viendo los muchos milagros, que obraba." (P. Faci)

En el terreno de la intersección personal, es constante en la religiosidad popular de la zona ensalzar el papel mediador de la Virgen a través de gozos, refranes, versos y oraciones, algunas de las cuales conocemos y estudiaremos mas detenida y ampliamente en otra parte de este libro (Anexo 7).

"En las enfermedades, trabajos, y falta de agua acuden los Pueblos vecinos a la veneración de su Patrona Soberana" (P. Faci)

Y como en el caso de las mas de 300 imágenes de la Virgen Santísima que hay en la diócesis de Huesca, con su variadísima gama de nombres (Inmaculada, Asunción, Natividad, Dolorosa, Gracia, Auxilio, Patrocinio, Remedios, Socorro, Peña, Monte, Sierra, Corona, Fuentes, Mallo, Castillo, Torreciudad, Loreto, Ordás, Carcavilla, Nieves, Lumbre, Dulcis, Alegría, Olivar, Viñedo, Jara, Jarea...), también de la Virgen de la Nuez podemos decir en voz muy alta eso de:

"...y logran siempre el beneficio que solicitan, como lo acredita la experiencia" (P. Faci)

Como anécdota última a este apartado, os quiero hacer saber del "último" milagro conocido de la Virgen de la Nuez, o así me gustaría que de generación a generación se recordase. Esto sucedió en la obra de Rehabilitación de la cubierta del templo del Santuario de la Nuez, en la última fase iniciada el 19 de octubre de 1998. Recién comenzada la misma uno de los dos maniobreros cayó en mala postura desde una altura de más de tres metros sin producirse daños de consideración... Para mí está clara la intersección y mano protectora de Ntra. Madre de la Nuez,... otro claro milagro.


SITUEMOS LA "ACCION" EN LA HISTORIA:

Si hubieseis asistido a una conversación que mantuve con la Señora Miguela de Casa Molinero de Las Bellostas...; si hubieseis visto y "sentido" cómo automáticamente se transformaban sus rasgos..., cómo entre un profundo suspiro sacaba afuera la expresión "...Dios mío, la Virgen de la Nuez..." a la par que se hacía la Señal de la Cruz..., todo en unas décimas de segundo al salir en el diálogo el nombre de Ntra. Ssma. Madre la Virgen de la Nuez, un día antes de Pentecostés, comprenderíais que lo que escribo a lo largo de las páginas de este libro va mucho mas allá de la leyenda, de la tradición, de la historia. Pero esto no debe ser obstáculo para continuar compartiendo mis deducciones e investigaciones.

La historia está formada por multitud de piezas, que configuran un mosaico, de las que una mínima parte (mucho más pequeña si nos referimos al Sobrarbe) son datos históricos "fehacientes", siendo el resto, la inmensa mayoría, meras hipótesis nacidas de las tradiciones orales, de especulaciones, de leyendas, supersticiones, etc.. Me permito escribir en este apartado lo que todos nosotros hemos ideado alguna vez: un "montaje" entre la historia y las tradiciones. Voy a intentar hacer un estudio personal histórico-legendario, ilustrado con un poco de "sana imaginación", intentando "encajar" y enmarcar la antiquísima y devota tradición del "hallazgo de la Imagen de Ntra. Sra. de la Nuez"(que tantas y tantas veces he oído de boca de los altosobrarbenses, escrita y rezada en los Gozos, Oraciones o Versos; magníficamente expuesta en el s. XVIII por el Padre Faci; y la que la misma fe y amor que les tengo a Cristo y a la Virgen de la Nuez me mueve a creer), dentro del escasísimo marco histórico conocido de nuestra tierra sobrarbense.

El período que pretendo hipotetizar abarca desde el "hallazgo" en la época de los primeros cristianos, hasta, aproximadamente, mitad del s. XIV, con la "entrada en escena" de nuestra benefactora María Lanuza y la fundación de la tercera ermita de la Virgen de la Nuez.

El Cristianismo tardó en implantarse en lo que hoy es España, sin que tengamos noticia escrita anterior al s. III. Pero los descubrimientos arqueológicos logrados en el término de la provincia de Huesca (inscripciones y mosaicos de la época romana) nos vienen a confirmar la tesis de la temprana propagación del Cristianismo en el Alto Aragón.

El Cristianismo en Aragón penetró, al igual que la antigua civilización romana, siguiendo, aproximadamente, las grandes vías públicas que unían los principales centros peninsulares. Sobre la vía militar que ponía en comunicación a Tarragona con Galicia, está Huesca. Desde la segunda mitad del s. IV en adelante abundan restos de índole cristiana. Puedo, sobre la base de estos restos, afirmar sin miedo a equivocarme, que nuestra zona, entonces perteneciente al partido judicial de Boltaña, situado en la vía de Lérida a Huesca y de esta a Francia, fue un sitio estratégico, romanizado y cristianizado pronto y profundamente.

A comienzos del s. V aparecen una serie de pueblos -en nuestras tierras se asientan los visigodos- que cruzan los Pirineos, acabando con el cada vez más decadente Imperio Romano. Así, los visigodos, constituidos por una minoría germana militarizada, de religión cristiana no católica sino arriana, pasaron a dominar a una mayoría romanizada, de religión católica, que era la que hasta entonces predominaba. Pero a finales del s. VI se unirían todos al catolicismo, con la conversión de su rey Recaredo.

Un día cualquiera, dentro de estas fechas de clara presencia cristiana, en el asombroso e incomparable marco de nuestras montañas, la Imagen de Ntra. Señora la Virgen de la Nuez, de forma milagrosa, sería cuando se presentaría a un pastor en la "Peña de los Santos"... Y fue allí mismo donde esa comunidad cristiana levantaba en su honor una Ermita (o una Capilla).

Referente al poblamiento de ermitas de los visigodos, decir que estos peculiares refugios también existen en el territorio del Alto Aragón, aun cuando, como en nuestra "Peña", su datación es difícil de precisar por faltarnos la documentación necesaria que se reduce a la tradición. En su mayoría se trata de recintos naturales, pequeñas cavidades que han sido más o menos transformadas o modificadas por el hombre a través de la construcción en ellas de pequeños ábsides, celdas, etc., a fin de que cumplieran las condiciones mínimas necesarias para su utilización como centros de culto, cuya distribución espacial bien se podría fijar en las diversas cadenas montañosas del Alto Aragón.

Si la curiosidad os mueve a visitar la Peña de los Santos, como me ocurrió a mí, en el lugar podréis observar unos detalles, "claros a mi entender", de la existencia de una ermita, capilleta ó algo similar. Además, en aquellos tiempos visigóticos, el culto a la Virgen era muy fuerte, según denuncia el libro de San Idelfonso de Toledo, "De virginitate perpetua Beatae Mariae", escrito en aquella época, en tiempo de Recesvinto. La aparición de imágenes, según este viejo tratado sobre la Virgen, fue una constante durante el reinado de Recesvinto, mostrándose así la difusión del culto.

Nos colocamos en la primavera del año 711. Los musulmanes entran en la península a través del Estrecho de Gibraltar, y derrotan al ejército del rey Rodrigo. En el 714 ya han llegado hasta Huesca... Y después la dominación de todo el territorio altoaragonés. Cuando decimos "dominación", no hablamos de su presencia permanente en la comarca, sino de acciones guerreras para imponer el vasallaje y tomar botín.

Nuestros pueblos eran tierras cristianas, y cerca, al otro lado de la sierra de Sevil y del puerto de San Caprasio, estaban asentados los seguidores de Mahoma, quienes ejercían su influencia o dominio sobre las tierras montañesas. Durante la invasión musulmana, muchas de las imágenes portadoras de la fe cristiana fueron escondidas, aunque la norma general fuese la tolerancia y las guardadas en la clandestinidad o enterradas no serían las más numerosas. Pero también es cierto que estos invasores, de vez en cuando, organizaban batidas para castigar a los montañeses en las que no respetaban a nada ni a nadie.

Conocemos, con datos de varias fuentes, dos de estas empresas militares, en las que quemaron y destruyeron pueblos enteros, matando a sus gentes, incluídos niños y mujeres, siendo muy posible, según mi modesta opinión, que estas dos ocasiones coincidiesen con lo que la tradición comenta de la destrucción y posterior traslado de los diversos emplazamientos (ermitas o capillas) de la Virgen de la Nuez.

1.- Parece fuera de duda que nuestros antepasados montañeses colaboraron con los carolingios, que llegaron hasta las puertas de Zaragoza en 778. Como es sabido, la expedición se saldó con varios fracasos, de los que el más célebre es el de Roncesvalles. Como quiera que tales sucesos pusieron en entredicho la autoridad musulmana, Abd al-Rahman I organizó una "razzia" contra todos aquellos que habían participado en el suceso de Roncesvalles, entre los que se encontraba Galindo Belascotenes, uno de los primeros condes indígenas de nuestra tierra sobrarbense, entonces también conocida por al-Sirtaniyyun o cerratani. La campaña tuvo lugar en el año 781. Después de ocupar Zaragoza, el ejército del emir atacó Pamplona, hostilizó el país de los vascones y, finalmente, se dirigió hacia el Este, atacando los dominios de Galindo Belascotenes, señor de las tierras de Sobrarbe. Abd al-Rahman I asedió el castillo de Galindo, cuya ubicación se desconoce; pero es sabido que terminó por arruinarlo y que persiguió con saña por las montañas a quienes allí se habían hecho fuertes. En esta razzia "vengativa" de Abd al-Rahman I debieron sufrir sus consecuencias muchas fortalezas y poblados de la tierra de Galindo Belascotenes. Al estar nuestros pueblos, geográfica e históricamente, dentro de esa denominación de Sobrarbe, bien podríamos incluir en la sanguinaria acción musulmana, según mis especulaciones, la destrucción de la primera ermita en honor a la Virgen de la Nuez, sita en la Peña de Los Santos, debiendo los cristianos, con lógico temor a que la Imagen fuera ultrajada, esconderla de la ira musulmana en la Cueva Pelegrín, a menos de un kilómetro de la primera fabrica.

Quizás también coincida con esta fecha y sucesos lo ocurrido en la cueva Foradada, en el actual término de Paúles de Sarsa. La cueva es una estrecha galería de 25 m de longitud, situada en un abrupto cortado sobre el cauce del río Vero, relativamente próxima a la Peña de los Santos. Dentro de ella se han encontrado diversos materiales, que datan el yacimiento desde mediados del s. VII a mediados del VIII (muy próximo al 781 que mencionamos en el artículo) y restos de una necrópolis. Dejando a un lado lo relativo a materiales, nos centraremos en los restos humanos hallados en el fondo mismo de la cueva, cuyo acceso se hace en un paso bastante estrecho, quedando todavía visibles vestigios de un amontonamiento artificial de piedras (muro) que cerraba el acceso a la cámara donde estaban los restos. Los huesos humanos nos revelan a un grupo de población con predominio claro de niños (las 2/3 partes), jóvenes y adolescentes sobre los adultos: se han determinado en concreto un feto, dos o tres recién nacidos, siete menores de 5 años, cinco de 5 a 10 años, diez de 10 a 15, y trece subadultos y adultos (sólo uno de ellos tenía más de 30 años de edad), con una mayor proporción de mujeres que de varones. Estas evidencias nos hacen hipotetizar en unos sucesos dramáticos sucedidos a lo largo del s. VIII, cuando los musulmanes, que no respetaban ni a mujeres ni a niños, quizás en la razzia antes referida en contra del Conde Sobrarbés, "encerraron" en la cueva a las mujeres y niños, los hombres casi seguro habrían fallecido en la batalla, sellándoles la salida con una especie de "emparedamiento", hasta que allí la falta de alimentos, agua, etc.. se encargó del resto. Esta gente seguramente vivirían en algún poblado cercano a la cueva, y posiblemente fuesen parte de los cristianos que acudían con devoción a venerar a la Virgen de la Nuez a su primer aposento y los mismos, que, antes de ser capturados, escondieron dicha Imagen en lugar seguro (la Cueva Pelegrín).

2.- Corriendo el año 1002, por el mes de agosto, Almanzor moría en Medinaceli asumiendo los poderes dictatoriales su hijo Abd al-Malik al-Muzaffar -"el Victorioso"-, que heredó de él la misma actitud ofensiva hacia los territorios cristianos. Este acudió por dos veces a territorio aragonés con no muy buenas intenciones. La sengunda de ellas, en el verano de 1006, para recalar, después de su paso por Zaragoza y Huesca, en Barbastro, ciudad en la que debió establecer su base de operaciones contra los territorios cristianos vecinos. La amplitud del área que se disponía a atacar le obligó a dividir su ejército en dos cuerpos; uno de ellos para invadir el condado de Sobrarbe, pasando por el castillo de Alquezar y siguiendo el curso del río Vero, arribando a los llanos de Arcusa, destruyendo todo lo que por el camino encontraban, saqueando la caballería al tiempo que la infantería procedía a capturar, matar, quemar y arrasar, (cayó de lleno sobre nuestros pueblos del Alto Sobrarbe). Seguramente sería en esta segunda razzia cuando nuestros antecesores, viendo el furor destructivo de las sanguinarias tropas musulmanas, decidieron salvaguardar la Imagen de la Virgen de la Nuez encubriéndola en sitio seguro, en un hueco que había en el tronco de un nogal, a escasas decenas de metros de la Cueva Pelegrín.

Es muy significativo que los tres emplazamientos de la Imagen estuviesen en un radio de acción mínimo; en apenas kilómetro y medio lineal se encuentran los tres "santuarios". Esto evidencia la gran devoción que por aquél entonces tenían a Nuestra Madre, no queriendo alejarla demasiado del lugar donde fue hallada, estando así siempre próxima a las comunidades cristianas que desde hacía varios siglos tanta devoción le procesaban.

La Reconquista significó una renovación del espíritu religioso y de las devociones, se recobraron muchas vírgenes escondidas, entre las que se encontraba la de la Nuez, y se desarrollaron activas predicaciones en las tierras recién conquistadas, donde siglos de ocupación islamita habrían dejado su huella en la vida de los montañeses.

Alejadas las fronteras del dominio musulmán, se reafirmó la fe cristiana y, al calor de la misma, nuestro suelo se fue cubriendo de iglesias, cruces... y recuperada del nogal la Imagen de la Virgen de la Nuez, allí se levantó la nueva ermita, en el mismo lugar donde hoy se asienta el Santuario, cerca de las Casas de Santa María, a quienes dio su dichoso nombre. El emblema cristiano presidía la vida y actividad de la zona.

A partir de esta época, alrededor del siglo XIV, los datos de la tradición pasan a considerarse históricos, siendo más claros y fehacientes.