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EL SANTUARIO DE LA NUEZ


Retablo del Santuario de la Nuez

Pensamos que es bonito comenzar este sugerente recorrido con un hecho que ha pasado a ocupar por su magnitud una página imborrable en nuestra comarca. Coincidiendo con el 450 aniversario, aproximado, de la Consagración del Templo por el Obispo de Huesca, Jaca y Barbastro, D. Pedro Agustín (en 1545), que conmemoramos en la romería del 26 de mayo de 1996, el Obispado de Huesca nos quiso ofrendar su pequeño “testimonio” elevando la categoría de la Ermita a Santuario Diocesano. Un acontecimiento singular para la historia cristiana de nuestra Iglesia local altoaragonesa. El 25 de Marzo de este año el Obispo de Huesca D. Javier Osés concedía a la Iglesia Parroquial de Santa María de la Nuez y Ermita dedicada a la Santísima Virgen de la Nuez, el título y dignidad de Santuario Diocesano. Distinción señalada que honra sobremanera a nuestros pueblos y enaltece el prestigio de tan renombrado y preclaro Santuario. El ser lugar de romería de trece pueblos de la comarca, enclavados en el viejo Sobrarbe, de los parroquianos de Almazorre, Arcusa, Bárcabo, Las Bellostas, Betorz, Castellazo, El Coscollar, Eripol, Hospitaled, Lecina, Paúles y Sarsa de Surta, además de las casas de Santa María, ha hecho que este lugar de oración, a través del tiempo, no fuera una simple ermita, sino un conjunto de edificios que arropaban al templo y que servían de lugar de encuentro y reunión de los diferentes pueblos.

Es precisamente esta disposición de las dependencias, a las que conocemos como “Casales”, lo que hace que estemos, en lo que a su “fabrica” respecta, ante un conjunto de gran interés y singularidad.


La primitiva fábrica del Santuario se componía de un espacio cubierto, dividido en dos partes. La del fondo, mansión de la imagen, era una capilla cerrada, con su altar, en el que se celebraba la misa. La parte anterior servía de atrio cubierto y de refugio contra la intemperie. Tenía su espadaña de dos huecos.

A lo largo del siglo XVI algunos edificios románicos y góticos sufrieron modificaciones, como es el caso que nos guía, mediante la yuxtaposición de capillas, ignorando casi siempre los presupuestos formales y compositivos que habían inspirado la ermita que se estaba modificando. El actual edificio se levantó sobre la primitiva ermita, siendo cronológicamente la nave que queda del siglo XVI y el ábside del siglo XVIII.

Del gótico nos queda la nave de la iglesia y parte del casal. La capilla del Santo Cristo, adosada a poniente, pudo ser el atrio de la ermita primitiva respetada por la nueva construcción. El lugar se fue convirtiendo en el centro espiritual de todos estos pueblos que fueron levantando habitáculos adosados y con una cierta anarquía constructiva, para poder ampararse en sus frecuentes visitas y peregrinaciones.

El conjunto iglesia, casa del santero y salas de los romeros, forma hoy una compleja construcción de planta geométrica, un polígono de 16 lados rectilíneos que siempre interseccionan en ángulo recto y muy desiguales en longitud. Se compone de la iglesia y de una gran casa de romería, adosada al costado S. de la iglesia, con acceso común desde la planta baja de la casa.


Presenta una puerta exterior en arco de medio punto de grandes dovelas y escudete labrado en la clave con una cruz de Lorena. Inscripción donde aparece grabado el nombre del cantero que la elaboró: ANO 1552 ANDREAS ME FECIT. Batiente de madera fechado en 1874. Traspasada la puerta hay un amplio zaguán abovedado, con un gran arco de medio punto en piedra sillar, fechado en 1894, seguido de un patio a cielo abierto, de cuyo muro O. arranca una escalera en piedra sillar que asciende hasta la planta superior donde se encuentran las salas para cada uno de los pueblos que acudían de romería. El patio comunica con el pórtico de la iglesia mediante un arco rebajado.

El conjunto arquitectónico se conforma, como anticipábamos, en torno a un patio trapezoidal que es el que da acceso a los diferentes edificios. El patio está empedrado en su parte cubierta, en frente están las cuadras para las caballerías. Por su lado norte se encuentran adosadas las dependencias religiosas, la Capilla del Sto. Cristo y la Iglesia a la que se accede por mediación de un pequeño pórtico.

Por el resto de los lados del patio se encuentran “los Casales” que sirvieron para albergar las dependencias del santero y de los diferentes pueblos que acudían en romería hasta la ermita. Cada pueblo tenía su sala propia, que atendía y reparaba. Estos casales eran conocidos con el nombre de un santo especialmente venerado en la propia localidad: “San Fabián” en Lecina, “Santas Nunilo y Alodia” en Betorz... Las salas se acomodaban en dos niveles: planta baja y planta primera, comunicadas a cielo abierto por una escalera situada en el patio. La primera dependencia a la izquierda es abovedada, la más antigua, se llama Sala de San Antonio y en ella yantaron generaciones de los pueblos de Arcusa y Castellazo. Mas adelante y en este mismo lado arranca la escalera exterior que sube a los demás corredores. Llama la atención un pequeño y moderno corredor en voladizo sobre el patio que comunicaba con el cuarto de Hospitaled. Este cuarto tuvo acceso desde el interior, pero había que atravesar el comedor de los de Sarsa.

Los curas se reservaron para su uso y disfrute, como biblioteca, lugar de reunión, etc. la sala que aparece en la primera planta de los casales entre la de Las Bellostas y la de Sarsa de Surta, bajo la denominación de sala de las Santas Nunilo y Alodia, que mantenían siempre cerrada a cal y canto.

La sala de Las Bellostas era la que antes de la guerra civil el Párroco quiso acondicionársela para vivienda, que nunca llegó a ser, y es el lugar donde se abrieron los huecos para instalar las tres campanas que había en la torre; constando en la piedra de uno de estos ventanales la fecha de la construcción: “1610”. Los pueblos de Santa María, Paúles y El Coscollar, por cercanía, carecieron de sala en estos casales.


La construcción compacta y sobria, es de armoniosa plasticidad y calidad visual. Sus materiales y su disposición están identificados con las técnicas tradicionales utilizadas en la comarca, disponen de excelentes muros de mampuesto reforzado en esquina con sillares y sillarejos de buen corte. Los vanos quedan definidos por piezas de cantería de piedra caliza achaflanada y bien aristada, ofreciendo en algunos de los casos trabajos moldurados y figurativos de muy buena raza.

Así la primera sala posee una ventana gótica y otra con bisel y decorada con dos caras humanas gemelas, dos representaciones figurativas también humanas en el remate del bisel, próximo a la repisa, esta con sogueado, y dos motivos geométricos en el dintel.

La escalera del patio, que da acceso a las estancias de la planta primera, es digna de destacar por disponer de una perfecta estereotomía de la piedra en la conjunción del peto con su peldañeado.

La mayoría de las salas de planta baja están cubiertas con bóvedas de cañón. El resto de forjados están realizados con rollizos de madera, revoltón de yeso y suelos de losa de piedra o pieza de terracota.

La cubierta, en origen de losa de piedra, se encuentra parcialmente sustituida por teja árabe. Toda ella se apoya sobre estructuras de madera: tijeras, vigas y correas, de tosca escuadría. Se conserva en gran parte el tablero de apoyo de la losa a base de ramaje de boj y tierra enraizada para su asentamiento.

Del atrio de la Iglesia decir que originariamente conectaba con el patio mediante sucesión de arcos de medio punto que fueron cegados con la finalidad de albergar en el interior una capilla cobijada bajo arco rebajado (Capilla del Sto. Cristo).

El templo es de mampostería con mucha argamasa y piedra sillar en esquinas; es de planta rectangular cubierta con bóveda de piedra de medio punto. La cabecera, separada de la nave por arco formero, está cubierta con bóveda semiesférica e iluminada por luz natural mediante vanos que al exterior se encuentran protegidos por la típica lucana, orientada al E.

Coro alto a los pies, de madera sobre un pie derecho monolítico. Sacristía en el costado N. de la cabecera, con puerta en arco mixtilíneo y bóveda de medio cañón transversal.

La cúpula y la parte alta de los muros laterales de la cabecera se hallan decorados con pinturas de época del s. XVIII, a base de motivos vegetales, tornapuntas y figuras, parcialmente conservadas, de estilo popular. Se desconoce el autor. En la clave, la coronación de la Virgen; en la cúpula, los cuatro evangelistas en pie, sobre repisas pintadas. Sobre la puerta de la sacristía, un recuadro sin decoración y debajo: SAN IOSEPH; en el muro opuesto, idéntico recuadro y la inscripción: SAN MARTIN.

El conjunto arquitectónico conserva en gran medida los espacios y las técnicas que se utilizaron en el siglo XVI y XVIII, resultando pues, un interesante documento material del modo de hacer de aquellas épocas.


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